2.15h Oficina sucursal de 'TheBoX' en los mares del sur. Tras un día ciertamente festivo entre medusas y calamares, la agente Rosie se dispone a relatar su semana de misión a bordo del 35684Explorer-v.2 M. es una buena compañera, un tanto dispersa, pero cualquier misión consigue mejorar sin la perturbadora y constante presencia de Loveless. ¿Qué será de ella en las oficinas centrales? Rosie y M. forman un buen equipo... a veces.
Es tardísimo y es Navidad. Éste es un momento del año que adoro y que temo a la vez. Por una parte, me gusta el inexistente espíritu navideño que reina en mi hogar, pero por otro pienso que algún día, en mi propio hogar, debería haber una abrumadora decoración navideña por doquier y los villancicos deberían sonar sin parar desde el 20 de diciembre hasta el 7 de enero. Una bonita época del año en la que parece que todo te obliga a hacer balance y a empezar de nuevo. Solía servirme como plataforma de lanzamiento personal hacia nuevas aventuras que se suponía llegarían con la entrada del nuevo año. Pero, ¿qué pasa cuando no quieres que algo termine? ¿Qué pasa cuando realmente no tiene por qué terminar?
Estaba releyendo emails de hace años y me ha dado por releer borradores de publicaciones que nunca han visto la luz, me preguntaba si algún día de este año, todos esos pensamientos inconexos se juntaron y decidieron crear ese 'ser' que ahora campa a sus anchas por mi vida. Realmente es cierto, este HA SIDO un muy buen año. Miro hacia atrás y ni siquiera sé a que venía ese desasosiego del pasado, esa irritabilidad y sobretodo esa absoluta falta de esperanza en el futuro. Sinceramente, estaba absolutamente cegada por algo que me deslumbró meses más tarde. Probablemente, cuando mire atrás dentro de muchos años recordaré este 2007 como uno de los mejores años de mi vida, junto con 2000. Carai, de nuevo el 7, ¡qué curioso!
A la espera del laaaaaaargo 2008 y de todo lo que me depara, bueno o malo puedo hacer alguna que otra aserción respecto a este año que está a punto de terminar:
- Han ocurrido cosas impensables, he conocido a gente maravillosa y me he dado cuenta de la calaña de muchos otros. He aprendido a confiar en mi instinto y en nadie más.
- He aprendido más que en muchos años y sin embargo, he sentido la necesidad de aprender mucho más, como hacía tiempo que no sentía. Algo se ha destapado en mi interior, un ansia de explorar que hacía demasiado que vivía aletargada. ¡Necesito respirar!
- Se han perdido definitivamente las llaves de esas puertas de mi miedo irracional. Jamás volveré a pensar en Edu, por ejemplo, y es un alivio enorme.
- He sido FELIZ en muchos momentos, sobretodo últimamente.
Nada de esto se acaba, por suerte.
Wednesday, December 26, 2007
Friday, November 30, 2007
Atmósfera Cambiante
18.22h La agente Rosalita se acomoda en su asiento en la oficina central. Había intentado trabajar a su regreso a las oficinas centrales de Utah. Eso fue hace más de un mes y medio y no ha conseguido sentarse a "escribir" hasta hoy. Aunque parecía que las relaciones con Loveless pasaban por un momento excepcional a su regreso a 'TheBoX' tras la misión en los territorios de ultramar, lo cierto es que Loveless se rebeló contra Rosie. Y no lo hizo sola. La agente M. se ha unido a ella. ¿Podrá Rosalita sobrevivir a un ataque doble?
Ya no son las 18.22h. Resulta, a veces, sorprendente cómo pueden llegar a cambiar las percepciones de un día para otro. Más que sorprendente, a veces me preocupa. No se hasta que punto lo que sentimos depende de los demás o de nosotros mismos, como dice Juanjo. Yo, sinceramente, abogo por la primera opción, siempre por la más insana.
Hacía tiempo que no escribía y desde luego no ha sido por falta de cosas que contar. Me atrevo a jurar que estos dos meses en Barcelona han sido los más intensos desde que vivo en 'TheBoX' y seguramente de los seis que llevo en esta bonita, bella y hermosa metrópolis. Quizás porque en esta nueva era todo es diferente. He cambiado hasta físicamente. Supongo que todos los cambios interiores deben salir por algún sitio.
A veces, aunque suene paradójico y cueste un poco comprenderlo, es extremadamente duro volver a un lugar al que has denominado 'casa' durante tanto tiempo. Básicamente porque llevaba demasiados años despotricando contra mi verdadero 'hogar' y no recuerdo exactamente cuando establecí una relación a dos bandas entre Ibiza y Barcelona que me ha llevado a donde estoy actualmente, vuelvo a plantearme escribir una cuenta atrás semanal con las razones por las que no volver a Ibiza en Navidades. Es inútil mortificarme con eso, voy a tener que volver. Pero me gusta.
Me he dado cuenta de que ninguno de los miedos que me rodean allí ha desaparecido. Simplemente han cambiado de cara y de nombre. Pero aún así, sigo haciéndole las mismas preguntas estúpidas a la misma gente, cada año: ¿Sabéis algo de X? Y siempre la misma respuesta. Pero me consuela, lo que antes era absoluto terror ahora se ha convertido en un miedo cubierto con un 'glaze' de maldad absoluta. Me encantaría ser Heidi Klum vs. La Campa. Aún hoy, me encantaría. También han resurgido las mismas preguntas aterradoras de cada año: ¿qué haremos en Nochevieja? Pero esta vez ha sido en un Starbucks, MENOS MAL! Siempre me salvan ELLOS, siempre en el Starbucks... un colchón inmejorable contra estas ostias que me meto a mi misma. Aunque ahora soy insensible por momentos, tipo 'Heroes', este tipo de conyunturas aún me traen de cabeza.
Y es que parece que he recuperado un poco la calma tras un comienzo de curso algo convulso. He recuperado la calma y he recuperado la capacidad de visitar Gràcia con nocturnidad y alevosía. Como hacía antaño por la zona de Vallcarca junto a Joe y sus amigos descerebrados de la pérfida albión. Sí sí... aunque no haya anglófonos entre mis nuevas 'conquistas', adoro la multiculturalidad que aportan a mi vida. Salsas libanesas, tequilas mexicanos, roncito venezolano, caipirinhas, pinxos... Un cóctel perfecto para mi agitado estado mental. Es por esto y por nada más, por lo que me costará cambiar de nuevo el chip y conectarme en modo: IbZ ON
Como guinda para este postre: Relax... take it easy! (VIVA EL LÍBANO, gritaba alguien por allí detrás en plena euforia. Viva, vive...)
Me he vuelto a enamorar. Todavía me puede, me puede...
Ya no son las 18.22h. Resulta, a veces, sorprendente cómo pueden llegar a cambiar las percepciones de un día para otro. Más que sorprendente, a veces me preocupa. No se hasta que punto lo que sentimos depende de los demás o de nosotros mismos, como dice Juanjo. Yo, sinceramente, abogo por la primera opción, siempre por la más insana.
Hacía tiempo que no escribía y desde luego no ha sido por falta de cosas que contar. Me atrevo a jurar que estos dos meses en Barcelona han sido los más intensos desde que vivo en 'TheBoX' y seguramente de los seis que llevo en esta bonita, bella y hermosa metrópolis. Quizás porque en esta nueva era todo es diferente. He cambiado hasta físicamente. Supongo que todos los cambios interiores deben salir por algún sitio.
A veces, aunque suene paradójico y cueste un poco comprenderlo, es extremadamente duro volver a un lugar al que has denominado 'casa' durante tanto tiempo. Básicamente porque llevaba demasiados años despotricando contra mi verdadero 'hogar' y no recuerdo exactamente cuando establecí una relación a dos bandas entre Ibiza y Barcelona que me ha llevado a donde estoy actualmente, vuelvo a plantearme escribir una cuenta atrás semanal con las razones por las que no volver a Ibiza en Navidades. Es inútil mortificarme con eso, voy a tener que volver. Pero me gusta.
Me he dado cuenta de que ninguno de los miedos que me rodean allí ha desaparecido. Simplemente han cambiado de cara y de nombre. Pero aún así, sigo haciéndole las mismas preguntas estúpidas a la misma gente, cada año: ¿Sabéis algo de X? Y siempre la misma respuesta. Pero me consuela, lo que antes era absoluto terror ahora se ha convertido en un miedo cubierto con un 'glaze' de maldad absoluta. Me encantaría ser Heidi Klum vs. La Campa. Aún hoy, me encantaría. También han resurgido las mismas preguntas aterradoras de cada año: ¿qué haremos en Nochevieja? Pero esta vez ha sido en un Starbucks, MENOS MAL! Siempre me salvan ELLOS, siempre en el Starbucks... un colchón inmejorable contra estas ostias que me meto a mi misma. Aunque ahora soy insensible por momentos, tipo 'Heroes', este tipo de conyunturas aún me traen de cabeza.
Y es que parece que he recuperado un poco la calma tras un comienzo de curso algo convulso. He recuperado la calma y he recuperado la capacidad de visitar Gràcia con nocturnidad y alevosía. Como hacía antaño por la zona de Vallcarca junto a Joe y sus amigos descerebrados de la pérfida albión. Sí sí... aunque no haya anglófonos entre mis nuevas 'conquistas', adoro la multiculturalidad que aportan a mi vida. Salsas libanesas, tequilas mexicanos, roncito venezolano, caipirinhas, pinxos... Un cóctel perfecto para mi agitado estado mental. Es por esto y por nada más, por lo que me costará cambiar de nuevo el chip y conectarme en modo: IbZ ON
Como guinda para este postre: Relax... take it easy! (VIVA EL LÍBANO, gritaba alguien por allí detrás en plena euforia. Viva, vive...)
Me he vuelto a enamorar. Todavía me puede, me puede...
Sunday, September 23, 2007
Anoche llegué a casa tras la boda maldita pensando. Ojalá mis padres mañana se vayan y me dejen aquí sola todo el día. Y puse a verme ‘The Secret’ pensando: Quiero levantarme, comer, ducharme, conectarme, comer, ver una peli y básicamente vaguear todo el domingo en pijama, tal y como hacía back in the good old ‘TheBoX’ days…
No hay nada como tener un plan.
Todo iba bien. A las 12h mi madre se fue y decidí que ya podía levantarme y campar a mis anchas en terreno pantanoso. Y como siempre, no se que hice hasta las 13h, que me puse a desayunar y a ver programas chungos, de esos de domingo por la mañana. Perfectos para la mente sumida en la inopia en la que quería permanecer durante toda la jornada.
No hay nada como desear la inopia.
Alrededor de las 13.20h un mensaje: Te invito a comer. ¿Alguna vez me habéis visto rechazar una invitación? JAMÁS. Bueno, sí…alguna que otra si que he ido rechazando por ahí. Pero esta era irrechazable.
Y luego con las vistas, y la lluvia y el calor, el vino… la cerveza… una cosa, la otra… he acabado diciéndole a un nene al salir del baño: uy! Me he equivocado. Creo q jamás podré volver a ese restaurante. Pero bueno, ahora tiene un: check!
No hay nada como tener un plan.
Todo iba bien. A las 12h mi madre se fue y decidí que ya podía levantarme y campar a mis anchas en terreno pantanoso. Y como siempre, no se que hice hasta las 13h, que me puse a desayunar y a ver programas chungos, de esos de domingo por la mañana. Perfectos para la mente sumida en la inopia en la que quería permanecer durante toda la jornada.
No hay nada como desear la inopia.
Alrededor de las 13.20h un mensaje: Te invito a comer. ¿Alguna vez me habéis visto rechazar una invitación? JAMÁS. Bueno, sí…alguna que otra si que he ido rechazando por ahí. Pero esta era irrechazable.
Y luego con las vistas, y la lluvia y el calor, el vino… la cerveza… una cosa, la otra… he acabado diciéndole a un nene al salir del baño: uy! Me he equivocado. Creo q jamás podré volver a ese restaurante. Pero bueno, ahora tiene un: check!
Friday, September 14, 2007
S.O.S, Please Send Loveless A.S.A.P.!!!
23.48h. Oficina sucursal de misiones en el Mar del Norte. La agente Rosalita intenta una y otra vez que alguien la escuche al otro lado de su linea de radio de larga frecuencia. Está gritando desesperadamente que alguien vaya a ayudarla. Desde que abandonó 'TheBoX' las circunstancias le superan. Su misión se le ha escapado de las manos y sólo una persona podrá ayudarle. ¿Rosie? Loveless está de camino...
Sin duda, ésta pasará a la historia como una de las semanas más memorables de mis veranos en la isla. Y es que todo empezó deprisa y corriendo, el lunes. Y terminó con muchos nervios y paranoias el martes, tras las cuales... el regalo más divertido que jamás me han hecho. El miércoles ni lo recuerdo, por lo insulso, supongo. El jueves sin embargo, aunque la actividad en el trabajo fue mínima... algo tenía que pasar. Y no pasó nada. Así es el destino de gracioso, a veces. Así que tras la paliza del Ramadán, esta mañana madrugón, para cubrir la vuelta al cole de una niña monísima llamada Julieta.
Y a mi, que odio madrugar, levantarme pronto jamás me ha traído cosas malas. Y hoy, la regla sólo podía cumplirse. Tras la movida escolar, he ido al UMA, que se convertirá en mi nuevo paraíso del 'relajo', lo advierto. Allí, he encontrado por fin a alguien que entiende cómo quiero las cosas y las ejecuta, sin que tenga que decirle, más de aquí...más de allá... ASTU-PENDU!
Sin duda, ésta pasará a la historia como una de las semanas más memorables de mis veranos en la isla. Y es que todo empezó deprisa y corriendo, el lunes. Y terminó con muchos nervios y paranoias el martes, tras las cuales... el regalo más divertido que jamás me han hecho. El miércoles ni lo recuerdo, por lo insulso, supongo. El jueves sin embargo, aunque la actividad en el trabajo fue mínima... algo tenía que pasar. Y no pasó nada. Así es el destino de gracioso, a veces. Así que tras la paliza del Ramadán, esta mañana madrugón, para cubrir la vuelta al cole de una niña monísima llamada Julieta.
Y a mi, que odio madrugar, levantarme pronto jamás me ha traído cosas malas. Y hoy, la regla sólo podía cumplirse. Tras la movida escolar, he ido al UMA, que se convertirá en mi nuevo paraíso del 'relajo', lo advierto. Allí, he encontrado por fin a alguien que entiende cómo quiero las cosas y las ejecuta, sin que tenga que decirle, más de aquí...más de allá... ASTU-PENDU!
Friday, August 24, 2007
Do you dig it?
1.47h La agente Rosie ha tomado una gran decisión. Después de mucho tiempo enfrascada en una misión secreta que no le lleva a ningún sitio ha decidido poner en orden sus pensamientos desde un lugar extraño. Wisconsin, Barcelona, Utah...llámenlo como quieran... Rosie ha escapado, dejando a Loveless en un estado de histórico de ira. Quien sabe qué pasará cuando regrese a 'TheBoX' en un mes y medio...
Carai, creo que jamás había actualizado el blog desde Ibiza. Últimamente no hago otra cosa aparte de escribir, y creo que eso es bueno. Es como forzar a una bailarina a bailar en plena crisis creativa. Así estoy yo. Bailando sin saber qué decir exactamente. Escribiendo sin escuchar la melodía.
Y es que llevo ya unas semanitas en las que desearía tener aquí a mis amigas y contarles, en una merienda con churros y chocolate todo lo que me pasa por la cabeza.
Básicamente porque voy por la vida dándome leches continuamente sin aprender nada de ello, creo. Y ahora tengo la suficiente... no se... llámenle...bah! ¿conciencia? como para darme cuenta de ello. Porque igual yo no paro de cometer un error de principiante tras otro, pero tampoco es que lo haga todo mal y este tipo de leches sólo minan mi auto-estima, ya de por sí algo maltrecho.
Y es que este verano está resultando bastante tumultuoso. Podría contar con los dedos de una mano los momentos que recordaré para siempre de este verano. Y eso es más de lo que puedo decir del verano pasado, por ejemplo. El cual borraría por completo a excepción de un par de días buenos (y es que el verano pasado fue infernal).
No sabría por donde empezar, pero quizás el hecho de compartir momentos, horas, como hoy... con gente parecida a mi, me consuela. Porque había empezado a creer de nuevo, como ya ocurrió tiempo atrás que todos los problemas son míos, y no es así. Existe gente PARECIDA a mi, que no iguales, por suerte. Y luego existe gente que me importa demasiado y me toca las narices con cualquier tontería que digan. Gente que podría hacerme perder la cabeza si se lo propusiera.
Y he aquí cuando yo pongo en práctica mi aprendizaje 'yogui' del año. Aquel día, que recuerdas en uno de los dedos de tu mano, ya no existe. Por mucho que me empeñe, ya pasó... por mucho que me empeñe en darle vueltas, ayer y antes de ayer y este mediodía ya pasaron. Ya pasó el año pasado, ya pasó Joe, ya pasó su puta madre, ya pasó... el futuro es sólo una recreación mental de algo que tampoco existe y es, de momento, incierto.
¿Qué existe pues? Existe este momento en que estoy bastante 'contenta' después de las cinco cañas que me he tomao con las compis del trabajo y los marlboro lights pertinentes, de los cuales prefiero no llevar la cuenta. Por la idem que me trae.
Simplemente pienso... si tengo algo bueno, seguro que hay alguien ahí dispuesto a verlo. Si tengo algo malo, igual hay alguien ahí fuera que decide que ese 'algo' me hace adorable y no debería ser motivo de discusiones absurdas. Si hay alguien ahí con algo bueno, por lo menos sé que aún tengo la capacidad para apreciarlo. Y si esos álguienes tienen algo malo, seguro que no es tan tan tan malo si a mi me vuelve loca.
Por lo tanto... podría, sí sí...sinceramente, ahora mismo podría estar tapada bajo las sábanas llorando porque 'es-que-jo-no-me-quiere-nadie', pero ¿de qué me va a servir gastar toda esta energía mientras el susodicho está durmiendo plácidamente en su cama sólo o acompañado sin percatarse en absoluto de que mi tristeza se debe a que no me hace ni puto caso y me ningunea a la mínima de cambio, eh eh eh?
A mi este alguien, así a priori me ENCANTA, vale? y ese es el problema... yo no se si él lo sabe, si no lo quiere saber, si lo sabe y se jacta de ello por los rincones, si no lo quiere saber... la cosa es. ¿Qué voy a hacer yo para que cambie de opinión?
Publicar mañana una ventanita....
Carai, creo que jamás había actualizado el blog desde Ibiza. Últimamente no hago otra cosa aparte de escribir, y creo que eso es bueno. Es como forzar a una bailarina a bailar en plena crisis creativa. Así estoy yo. Bailando sin saber qué decir exactamente. Escribiendo sin escuchar la melodía.
Y es que llevo ya unas semanitas en las que desearía tener aquí a mis amigas y contarles, en una merienda con churros y chocolate todo lo que me pasa por la cabeza.
Básicamente porque voy por la vida dándome leches continuamente sin aprender nada de ello, creo. Y ahora tengo la suficiente... no se... llámenle...bah! ¿conciencia? como para darme cuenta de ello. Porque igual yo no paro de cometer un error de principiante tras otro, pero tampoco es que lo haga todo mal y este tipo de leches sólo minan mi auto-estima, ya de por sí algo maltrecho.
Y es que este verano está resultando bastante tumultuoso. Podría contar con los dedos de una mano los momentos que recordaré para siempre de este verano. Y eso es más de lo que puedo decir del verano pasado, por ejemplo. El cual borraría por completo a excepción de un par de días buenos (y es que el verano pasado fue infernal).
No sabría por donde empezar, pero quizás el hecho de compartir momentos, horas, como hoy... con gente parecida a mi, me consuela. Porque había empezado a creer de nuevo, como ya ocurrió tiempo atrás que todos los problemas son míos, y no es así. Existe gente PARECIDA a mi, que no iguales, por suerte. Y luego existe gente que me importa demasiado y me toca las narices con cualquier tontería que digan. Gente que podría hacerme perder la cabeza si se lo propusiera.
Y he aquí cuando yo pongo en práctica mi aprendizaje 'yogui' del año. Aquel día, que recuerdas en uno de los dedos de tu mano, ya no existe. Por mucho que me empeñe, ya pasó... por mucho que me empeñe en darle vueltas, ayer y antes de ayer y este mediodía ya pasaron. Ya pasó el año pasado, ya pasó Joe, ya pasó su puta madre, ya pasó... el futuro es sólo una recreación mental de algo que tampoco existe y es, de momento, incierto.
¿Qué existe pues? Existe este momento en que estoy bastante 'contenta' después de las cinco cañas que me he tomao con las compis del trabajo y los marlboro lights pertinentes, de los cuales prefiero no llevar la cuenta. Por la idem que me trae.
Simplemente pienso... si tengo algo bueno, seguro que hay alguien ahí dispuesto a verlo. Si tengo algo malo, igual hay alguien ahí fuera que decide que ese 'algo' me hace adorable y no debería ser motivo de discusiones absurdas. Si hay alguien ahí con algo bueno, por lo menos sé que aún tengo la capacidad para apreciarlo. Y si esos álguienes tienen algo malo, seguro que no es tan tan tan malo si a mi me vuelve loca.
Por lo tanto... podría, sí sí...sinceramente, ahora mismo podría estar tapada bajo las sábanas llorando porque 'es-que-jo-no-me-quiere-nadie', pero ¿de qué me va a servir gastar toda esta energía mientras el susodicho está durmiendo plácidamente en su cama sólo o acompañado sin percatarse en absoluto de que mi tristeza se debe a que no me hace ni puto caso y me ningunea a la mínima de cambio, eh eh eh?
A mi este alguien, así a priori me ENCANTA, vale? y ese es el problema... yo no se si él lo sabe, si no lo quiere saber, si lo sabe y se jacta de ello por los rincones, si no lo quiere saber... la cosa es. ¿Qué voy a hacer yo para que cambie de opinión?
Publicar mañana una ventanita....
Tuesday, May 01, 2007
Oda A Valencia -- Part #1
18.19h. Al llegar de este viaje la agente Rosie tiene una gran sonrisa en la cara y una pena muy grande en la maleta. Iba en busca de los zapatos perfectos, del vestido perfecto, del resultado perfecto, de la visita perfecta, de las cenas perfectas, los lugares perfectos, los amigos perfectos la música perfecta. ¿Qué pasó? Qué encontró todo eso y más... y aún así sus superiores la reclamaron rápidamente en el cuartel general de Wisconsin para seguir trabajando en 'TheBoX' en una nueva misión secreta. Esto fue lo que dejó olvidado en el diario del hotel... o quizás no lo dejó olvidado.
Es probable que mi relación con Valencia sea como la que se tiene con una hermana mayor. Sabes que SIEMPRE te acogerá con el mismo cariño de siempre, te recibirá con su mejor cara y, cuando proceda, será la encargada de darte malas noticias. Pero sólo malas a medias.
El viaje en tren es una delicia, sobretodo si se cumplen los horarios. Sabes que tienes por delante tres horas sin cobertura en las que puedes aprovechar para comer, leer, escuchar música, ver películas y admirar como cambian los paisajes. También puedes observar la vía y creer que la vía es tu vida. Más vale creer que la vía es tu vida. Es más sano (mentalmente) que pensar que tu vida es sólo una carrera para llegar a la siguiente estación. Lo dijo, con otras palabras, mi profesor de Yoga. Al que citaré a menudo de ahora en adelante.
Ya no estoy acostumbrada a que me venga a buscar nadie a los sitios. Pero cuando insisten… ¡es tan especial! Que te vengan a buscar a una estación o a un aeropuerto anula la sensación de cenar sóla un viernes por la noche en el restaurante de moda que se apodera de mi cada vez que NO me vienen a buscar. Y aunque el camino hasta casa sea de escasos 400 metros… sientes que alguien se preocupa por ti y se alegra de que llegues. Es una gran sensación. Gracias.
Ir en coche por una ciudad desconocida es un privilegio. Un lujo diría yo. Y es más, cuando el coche lo conduce un “lugareño” te hace sentir parte de la ciudad y elimina el elemento de extrañeza. Ir en coche por Valencia es una delicia y convierte la extrañeza en proximidad. Mis visitas regulares año tras año no han hecho que me aburra de la ciudad. Conozco el centro a medias pero me encanta, como siempre, ir por los sitios donde el pie extranjero no pisa. Se trata de espiar y descubrir cosas nuevas. Media hora después, al llegar al hotel y encontrarme con mi madre me entero de algo que marcará el tono de todo el viaje: Veintitrés años atrás, un domingo por la tarde mi madre pasó la última noche antes de mi parto en ese hotel. Y muchas noches más antes de dar a luz. Se trata de un pequeño hotel muy céntrico situado en la calle Colón de la capital Valenciana.
Al llegar me doy cuenta instantáneamente de que la ciudad ha cambiado para bien. O quizás mi memoria selectiva me falla de nuevo. Pero no recordaba o no sabía que Armand Basi iba a estar tan tan tan tan cerca. Y eso me encanta sobretodo cuando este viaje se convertirá en el viaje donde intenté encontrar el vestido perfecto y encontré el zapato espectacular. Tengo que ir a dos bodas en septiembre ¿no es irónico? Así que durante un breve paseo durante la tarde tras dos años de ausencia noto que una sensación me va avisando de que algo pasará, algo bueno y algo malo y suerte que te pillará en Valencia. Todos los rincones me resultan extrañamente familiares de una manera en la que nunca me habían parecido extraños. Llevo viendo las mismas calles y andando por los mismos lugares desde el día que nací, literalmente. Me gusta la sensación esta de… te quiero, te conozco, pero no pertenezco a ti. Es tan tan tan tan tan femme fatale. ¡Como me gusta esta ciudad! Está llena de zapaterías, de gente, de cines, de restaurantes y la vida que tiene Valencia no la tiene Barcelona, en absoluto. Ya empiezo a entender de que va este sentimiento. Esto no es Barcelona, y por primera vez en seis años, me alegro.
Tras una cena digna de dos mejores amigas que incluye: pizza y otras mierdas en la cama del hotel viendo “Desperate Housewives” nos vamos a dormir. Ha sido un día duro para las dos. Un día que empezó redondo, aprobando exámenes, llegando a tiempo a todas partes y que ha terminado en Valencia, donde nada nada nada puede ir mal.
Al día siguiente, antes de entrar a desayunar me doy cuenta de que tienen un ejemplar de La Vanguardia y me alegra leer la sección Vivir En Barcelona de sus páginas centrales. Y pienso con nostalgia sobre Barcelona durante escasos 30 segundos. Y leo una noticia relacionada con la exhibición acrobática de los aviones de Red Bull y su abandono de la ciudad condal para trasladarse a Valencia. Y es en ese momento cuando explota y se materializa un pensamiento que he ido gestando durante los últimos meses. Valencia y Madrid se están poniendo por delante de Barcelona en muchas cosas. Hace dos años Barcelona era la ciudad del momento y ahora lo es Valencia. Pero me da la sensación de que su trabajo, lejos de ser una escalada meteórica superficial es una carrera de fondo y que esto no será cosa de un año o de unos meses, en absoluto. Obviamente Barcelona siempre tendrá a Gaudí y sus historias y también un encanto especial. Pero está perdiendo toneladas de magia cada día. En cambio Valencia… Valencia está cada día más guapa. Se trata de una ciudad de vanguardia y lujo, lo descubro tras pasear, de nuevo, con rumbo a ninguna parte por el casco histórico de la ciudad. Hay tantos pequeños rincones que no conozco de esta pequeña ciudad que es como cuando te enamoras y no puedes dejar de pensar en él durante horas, de recrearte en sus gestos y recordar sus palabras y lo único que quieres hacer es pasar el resto del día descubriendo sus secretos. Así. Es. Valencia.
A escasos trescientos metros el uno de las otras, puedes encontrar un patio interior (rincón de paz absoluto para lectores) de una iglesia románica y las nuevas tiendas de Carolina Herrera, Louis Vuitton, Hermés o Loewe. Si es que hay de todo. Si hasta hay Starbucks y Xocoa! Probablemente entre las cosas que desconozco está la versión valenciana del Verdi o el Renoir, pero todo llegará… creo que estaría muy bien vivir aquí, de nuevo. Llevo tantos años viniendo que es parte de mí, pero siempre tengo que irme a otro sitio al que llamo mi casa y donde nunca acabo de sentir que esté en el lugar correcto. ¿Y si Valencia fuera la horma de mi zapato? (No se que es una horma, ni si mis zapatos las llevan… pero con la de zapaterías que hay aquí, seguro seguro seguro que la encuentro)
Es probable que mi relación con Valencia sea como la que se tiene con una hermana mayor. Sabes que SIEMPRE te acogerá con el mismo cariño de siempre, te recibirá con su mejor cara y, cuando proceda, será la encargada de darte malas noticias. Pero sólo malas a medias.
El viaje en tren es una delicia, sobretodo si se cumplen los horarios. Sabes que tienes por delante tres horas sin cobertura en las que puedes aprovechar para comer, leer, escuchar música, ver películas y admirar como cambian los paisajes. También puedes observar la vía y creer que la vía es tu vida. Más vale creer que la vía es tu vida. Es más sano (mentalmente) que pensar que tu vida es sólo una carrera para llegar a la siguiente estación. Lo dijo, con otras palabras, mi profesor de Yoga. Al que citaré a menudo de ahora en adelante.
Ya no estoy acostumbrada a que me venga a buscar nadie a los sitios. Pero cuando insisten… ¡es tan especial! Que te vengan a buscar a una estación o a un aeropuerto anula la sensación de cenar sóla un viernes por la noche en el restaurante de moda que se apodera de mi cada vez que NO me vienen a buscar. Y aunque el camino hasta casa sea de escasos 400 metros… sientes que alguien se preocupa por ti y se alegra de que llegues. Es una gran sensación. Gracias.
Ir en coche por una ciudad desconocida es un privilegio. Un lujo diría yo. Y es más, cuando el coche lo conduce un “lugareño” te hace sentir parte de la ciudad y elimina el elemento de extrañeza. Ir en coche por Valencia es una delicia y convierte la extrañeza en proximidad. Mis visitas regulares año tras año no han hecho que me aburra de la ciudad. Conozco el centro a medias pero me encanta, como siempre, ir por los sitios donde el pie extranjero no pisa. Se trata de espiar y descubrir cosas nuevas. Media hora después, al llegar al hotel y encontrarme con mi madre me entero de algo que marcará el tono de todo el viaje: Veintitrés años atrás, un domingo por la tarde mi madre pasó la última noche antes de mi parto en ese hotel. Y muchas noches más antes de dar a luz. Se trata de un pequeño hotel muy céntrico situado en la calle Colón de la capital Valenciana.
Al llegar me doy cuenta instantáneamente de que la ciudad ha cambiado para bien. O quizás mi memoria selectiva me falla de nuevo. Pero no recordaba o no sabía que Armand Basi iba a estar tan tan tan tan cerca. Y eso me encanta sobretodo cuando este viaje se convertirá en el viaje donde intenté encontrar el vestido perfecto y encontré el zapato espectacular. Tengo que ir a dos bodas en septiembre ¿no es irónico? Así que durante un breve paseo durante la tarde tras dos años de ausencia noto que una sensación me va avisando de que algo pasará, algo bueno y algo malo y suerte que te pillará en Valencia. Todos los rincones me resultan extrañamente familiares de una manera en la que nunca me habían parecido extraños. Llevo viendo las mismas calles y andando por los mismos lugares desde el día que nací, literalmente. Me gusta la sensación esta de… te quiero, te conozco, pero no pertenezco a ti. Es tan tan tan tan tan femme fatale. ¡Como me gusta esta ciudad! Está llena de zapaterías, de gente, de cines, de restaurantes y la vida que tiene Valencia no la tiene Barcelona, en absoluto. Ya empiezo a entender de que va este sentimiento. Esto no es Barcelona, y por primera vez en seis años, me alegro.
Tras una cena digna de dos mejores amigas que incluye: pizza y otras mierdas en la cama del hotel viendo “Desperate Housewives” nos vamos a dormir. Ha sido un día duro para las dos. Un día que empezó redondo, aprobando exámenes, llegando a tiempo a todas partes y que ha terminado en Valencia, donde nada nada nada puede ir mal.
Al día siguiente, antes de entrar a desayunar me doy cuenta de que tienen un ejemplar de La Vanguardia y me alegra leer la sección Vivir En Barcelona de sus páginas centrales. Y pienso con nostalgia sobre Barcelona durante escasos 30 segundos. Y leo una noticia relacionada con la exhibición acrobática de los aviones de Red Bull y su abandono de la ciudad condal para trasladarse a Valencia. Y es en ese momento cuando explota y se materializa un pensamiento que he ido gestando durante los últimos meses. Valencia y Madrid se están poniendo por delante de Barcelona en muchas cosas. Hace dos años Barcelona era la ciudad del momento y ahora lo es Valencia. Pero me da la sensación de que su trabajo, lejos de ser una escalada meteórica superficial es una carrera de fondo y que esto no será cosa de un año o de unos meses, en absoluto. Obviamente Barcelona siempre tendrá a Gaudí y sus historias y también un encanto especial. Pero está perdiendo toneladas de magia cada día. En cambio Valencia… Valencia está cada día más guapa. Se trata de una ciudad de vanguardia y lujo, lo descubro tras pasear, de nuevo, con rumbo a ninguna parte por el casco histórico de la ciudad. Hay tantos pequeños rincones que no conozco de esta pequeña ciudad que es como cuando te enamoras y no puedes dejar de pensar en él durante horas, de recrearte en sus gestos y recordar sus palabras y lo único que quieres hacer es pasar el resto del día descubriendo sus secretos. Así. Es. Valencia.
A escasos trescientos metros el uno de las otras, puedes encontrar un patio interior (rincón de paz absoluto para lectores) de una iglesia románica y las nuevas tiendas de Carolina Herrera, Louis Vuitton, Hermés o Loewe. Si es que hay de todo. Si hasta hay Starbucks y Xocoa! Probablemente entre las cosas que desconozco está la versión valenciana del Verdi o el Renoir, pero todo llegará… creo que estaría muy bien vivir aquí, de nuevo. Llevo tantos años viniendo que es parte de mí, pero siempre tengo que irme a otro sitio al que llamo mi casa y donde nunca acabo de sentir que esté en el lugar correcto. ¿Y si Valencia fuera la horma de mi zapato? (No se que es una horma, ni si mis zapatos las llevan… pero con la de zapaterías que hay aquí, seguro seguro seguro que la encuentro)
Monday, January 29, 2007
Mmm...Catalyst?
1.25 a.m. La agente Rosie se seca las lágrimas de los ojos. Mientras, intenta encontrar una web que le abra los ojos de una vez. Siempre fue una agente ACOJONADA (hoy no está para eufemismos). Y últimamente, sobretodo desde que volvió de la misión en el Mar Adriático, se encuentra pensativa, dispersa, detached... Rosalita ahora siente la presencia constante de Loveless en su cabeza. Por las noches, cuando intenta dormir, siente como le grita: NO-SIRVES-PARA-NADA, ROSIE!!!. Y se duerme deseando que todo esto no se trate más que de un horrible sueño: "Abre los ojos, Rosie...and spread out NOW".
A veces no puedo evitar reacciones como esta. Ni arranques de estos que te obligan a permanecer quieto divagando. Porque yo siempre pensé que divagar no servía para nada. Porque divagar no es pasar a la acción. Pero muchas veces, no decir lo que sentía para que alguien no se enfade me ha llevado a ataques de histeria descontrolados. Así que mi nuevo mantra va un poco por ese camino: "Para que pasar el mal trago de decir SÍ cuando lo que quieres gritar es NO NO NO NO NO. Esa horrible cosa no pega en mi salón. Preferiría abandonar mañana 'TheBoX' a tener que acomodar a mis invitados en algo como eso. It's so white-trashy.... no no no no no...de ninguna manera".
Lo que más me revienta es que haya sido éste precisamente el catalizador de muchas preguntas que debería haberme hecho hace mucho tiempo. Y también, SÉ, soy consciente de que es una reacción estúpida y desmesurada. Pero me ha traído de cabeza todo el fin de semana. No me ha dejado disfrutar de la oportunidad. Me ha vuelto arisca, irascible, maleducada en muchos casos y es que la culpo a ella de todo. A la maldita cama hinchable que mañana mismo iré a devolver. ¿Cuando te das cuenta de que algo no está bien? Cuando pierdes los nervios por un objeto inanimado que no puede defenderse, ni doblarse a sí mismo, o meterse a sí mismo en una caja y largarse y sin embargo gritas, te cabreas, insultas a la madre que lo inventó y haces un intento de destrozar tu habitación al más puro estilo Rock Star. Patadas, gritos... vamos, sólo faltaban las rayas de coca en la mesa y el bourbon en la nevera.
Y un pensamiento lleva a otro y no sabes PORQUÉ pero te encuentras en medio de una habitación medio destrozada, acostada con la luz encendida, llorando bajo las mantas y haciéndote muchas preguntas estúpidas. Señoras y señores, me falta la respiración por primera vez. Y auguro que no será la última. Básicamente porque no eran preguntas estúpidas en absoluto.
¿A dónde fue esa chica qué con catorce años dibujó aquel vestido?
¿Y si no estoy tomando la decisión correcta?
Preguntas hirientes de ese tipo que no me ponen las cosas nada fáciles. Y entre tanto una preocupación constante. ¿A dónde habrá ido a parar el maldito ticket? ¡Porque sin él no puedo devolver la maldita cama infernal!
A las 2 de la mañana y aún sin haber podido conciliar el sueño, busco en la maraña de objetos una y otra vez. Decido revisar la basura de nuevo, con calma APARENTE. Y al encontrarlo, por poco lo rompo. Porque buscar cosas con la mala leche que llevaba encima en ese momento no es bueno, ni para uno ni para el objeto encontrado. La integridad física de ambas partes puede verse seriamente dañada.E igual que me sentiría si encontrara un pase VIP para un concierto de Bruce Springsteen me dispongo a intentar por enésima vez encajar de nuevo la maldita-cama-de-los-cojones en su embalaje original. Y de nuevo fracaso en el intento.
Me vuelvo a dormir.
Y vuelven las preguntas y los llantos sin sentido y los auto-reproches absurdos por las continuas (y aparentemente malas) decisiones del pasado.
Cierro los ojos.
Mañana será otro día. Pero me levantaré a las 15h y no haré nada en todo el día, más que desear que llegue pronto el lunes y un taxi me lleve de nuevo a devolver este catalizador en forma de cama. Y a partir de allí. Peluquería, manicura y reflexión.
MUCHA reflexión.
Y hoy ha empezado un mes de cine.
LITERALMENTE.
A veces no puedo evitar reacciones como esta. Ni arranques de estos que te obligan a permanecer quieto divagando. Porque yo siempre pensé que divagar no servía para nada. Porque divagar no es pasar a la acción. Pero muchas veces, no decir lo que sentía para que alguien no se enfade me ha llevado a ataques de histeria descontrolados. Así que mi nuevo mantra va un poco por ese camino: "Para que pasar el mal trago de decir SÍ cuando lo que quieres gritar es NO NO NO NO NO. Esa horrible cosa no pega en mi salón. Preferiría abandonar mañana 'TheBoX' a tener que acomodar a mis invitados en algo como eso. It's so white-trashy.... no no no no no...de ninguna manera".
Lo que más me revienta es que haya sido éste precisamente el catalizador de muchas preguntas que debería haberme hecho hace mucho tiempo. Y también, SÉ, soy consciente de que es una reacción estúpida y desmesurada. Pero me ha traído de cabeza todo el fin de semana. No me ha dejado disfrutar de la oportunidad. Me ha vuelto arisca, irascible, maleducada en muchos casos y es que la culpo a ella de todo. A la maldita cama hinchable que mañana mismo iré a devolver. ¿Cuando te das cuenta de que algo no está bien? Cuando pierdes los nervios por un objeto inanimado que no puede defenderse, ni doblarse a sí mismo, o meterse a sí mismo en una caja y largarse y sin embargo gritas, te cabreas, insultas a la madre que lo inventó y haces un intento de destrozar tu habitación al más puro estilo Rock Star. Patadas, gritos... vamos, sólo faltaban las rayas de coca en la mesa y el bourbon en la nevera.
Y un pensamiento lleva a otro y no sabes PORQUÉ pero te encuentras en medio de una habitación medio destrozada, acostada con la luz encendida, llorando bajo las mantas y haciéndote muchas preguntas estúpidas. Señoras y señores, me falta la respiración por primera vez. Y auguro que no será la última. Básicamente porque no eran preguntas estúpidas en absoluto.
¿A dónde fue esa chica qué con catorce años dibujó aquel vestido?
¿Y si no estoy tomando la decisión correcta?
Preguntas hirientes de ese tipo que no me ponen las cosas nada fáciles. Y entre tanto una preocupación constante. ¿A dónde habrá ido a parar el maldito ticket? ¡Porque sin él no puedo devolver la maldita cama infernal!
A las 2 de la mañana y aún sin haber podido conciliar el sueño, busco en la maraña de objetos una y otra vez. Decido revisar la basura de nuevo, con calma APARENTE. Y al encontrarlo, por poco lo rompo. Porque buscar cosas con la mala leche que llevaba encima en ese momento no es bueno, ni para uno ni para el objeto encontrado. La integridad física de ambas partes puede verse seriamente dañada.E igual que me sentiría si encontrara un pase VIP para un concierto de Bruce Springsteen me dispongo a intentar por enésima vez encajar de nuevo la maldita-cama-de-los-cojones en su embalaje original. Y de nuevo fracaso en el intento.
Me vuelvo a dormir.
Y vuelven las preguntas y los llantos sin sentido y los auto-reproches absurdos por las continuas (y aparentemente malas) decisiones del pasado.
Cierro los ojos.
Mañana será otro día. Pero me levantaré a las 15h y no haré nada en todo el día, más que desear que llegue pronto el lunes y un taxi me lleve de nuevo a devolver este catalizador en forma de cama. Y a partir de allí. Peluquería, manicura y reflexión.
MUCHA reflexión.
Y hoy ha empezado un mes de cine.
LITERALMENTE.
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