- 22.48h Cuarteles generales de 'TheBoX'. La agente doble Rosalita se dispone a redactar el mejor día que ha pasado con su amada...¡CIUDAD! en mucho mucho tiempo. La sangre bombea incesante y la sonrisa le llega...de oreja a oreja... vamos, que le da la vuelta. La agente ha visto el mar...
¿Sabéis lo bien que sienta que os pregunten en un día como hoy, qué tal estás? Puedes contestar sólo con palabras, esa es la pena. Y si te preguntan por teléfono o por el Messenger aún es más frustrante porque no pueden verte la cara de idiota que pones. ¿Sabéis cuales son esos días q te levantas y hace sol, los pájaros cantan, ves el mar, vas al cine y la peli es preciosa, andas por barcelona y todo es precioso y la música del discman te hace llorar? ¡Me alegro! ¡Entonces seguro que me entendéis! Hoy ha sido uno de esos días. Uno de esos días en que todo parece tan idílico que no quieres que termine. Todo excepto... no, todo.
Me he levantado sin resaca, como de costumbre (otro día os cuento mi secreto). Pero me he levantado tarde, y ahora me da rabia. Podría haber paseado por el parque por la mañana, justo como hice una semana antes, en Regent's Park cual Virginia Woolf en busca de algo digno de contar. Pero las cosas vienen así. Lo bueno, es que cualquier otro domingo hubiera preferido dar el día por perdido. Pero hoy no era ese día. Hoy he prescindido de la comida y le he echado una carrera al reloj hasta el cine Icària, en la otra punta de esta mágica ciudad. Mientras cruzaba la Plaza Cataluña me sentía friolera. Ahí estaba yo, en manga larga y sosteniendo una chaqueta roja, mientras el mundo a mi alrededor llevaba sus gafas de sol y las mangas cortas, muy cortas. Ya se arrepentirán cuando llegue la noche. En cuarenta minutos entraba en el cine para ver una película que no podría haber visto ningún otro día, y que ha venido a continuar la tendencia de películas bonitas que se me aparecen últimamente. ¿Sabéis cuando un director de cine no os destroza la novela que cambió vuestra infancia? ¿Si? Entonces también sois afortunados. Hoy, mientras veía "Charlie y la Fábrica de Chocolate" en Versión Original, yo quería ser Charlie Buckett. Quería volver a ser pequeña y ver esa película con mi madre mientras la pantalla me dejaba con la boca abierta y me hacía la boca agua. ¿Sabéis cuando una historia os transporta a otras realidades? Cuando una película realmente te hace soñar, el cine, el motivo final por el que se creó el cine, cobra sentido. Entonces la entrada vale su precio en oro. Esa película es una piedra preciosa...
He salido del cine deseando que hubiera existido una película así cuando yo era pequeña. Pero Tim Burton debía estar aún trabajando en el Blockbuster cuando yo tenía ocho años. Estaba tan cerca del mar... La brisa marina me ha dado la razón. Bendita manga larga y bendita chaqueta roja. He tenido la necesidad de ir a observar la infinidad del horizonte, la infinidad de este mar Mediterráneo. Y mientras me sentaba para oler esa mezcla de sal y sonidos de gaviotas y mástiles chocando unos contra otros pensaba: "... por allí debe estar Ibiza, pero no se ve. Y por allí Italia y allá... justo enfrente... Estambul". Al girarme, la perfecta postal: Los rascacielos, el Hotel Arts y la Torre Mapfre enmarcando mi ciudad en una perspectiva tan idílica como el día. En el extremo izquierdo, el pirulí de Monjuic. A lo lejos, a la izquierda de la foto, presidiendo la Serranía de Collserola, la torre de Collserola y el monasterio del Tibidabo. Entre las dos torres sobresalen los picos de la Iglesia de la Sagrada Familia. Y a la derecha, la torre Agbar de Barcelona (nueva incorporación del skyline barcelonés) y de fondo la plaza de los Voluntarios. Y detrás, el mar. Gracias por recordarme que sigo viviendo cerca del mar...
Mientras andaba por la playa me preguntaba hasta donde podría llegar andando. ¿Plaza Cataluña? ¿Francesc Macià? ¿Drassanes? ¿Sarrià? Pero entonces he tenido una idea genial, justo cuando pasaba por enfrente del Hospital del Mar, el autobús es el mejor medio de transporte público para un domingo. El tráfico disminuye considerablemente y te permite observar las calles de manera tranquila y desde luego me siento más segura que en el metro y no me canso. Bus pues. He cogido el 59 que me dejaba en la Plaza Maria Cristina y sólo tendría que subir por Capitán Arenas para llegar de nuevo a casa. Sin prisa, sin pausa, observando lo mejor de la ciudad. Barceloneta, Ramblas, Eixample, Les Corts, para terminar en la frontera con mi barrio, El Corte Inglés. Que separa mi barrio de un barrio interesante.
Dejando la barceloneta he visto un Bar/Restaurante Turco, y después varios Chinos, Japoneses y un bar Cubano. Y mientras miraba como los patrones de gente cambiaban de barrio en barrio pensaba: ¡Que guapos son los chicos! Hoy a parte de dar gracias por el maravilloso día soleado doy gracias por todos los chicos guapos que se han cruzado hoy en mi camino. Venía mirando en silencio las calles, la gente, los comercios, los bares, los restaurantes, las fachadas, la arquitectura y era cada vez más consciente de que Barcelona es diferente a las otras ciudades en las que he estado. Aunque todas son diferentes entre si, Londres me dio la impresión de que estaba más limpio, aunque pueda sorprender. ¡Pero Barcelona es lindísima! Sabeis, en la penúltima parada me he quedado sola en el autobús, el silencio era ficticio porque los motores siempre rompen la magia. Pero al bajar, ese silencio que te pide música a gritos... por suerte llevaba conmigo una joya que adquirí en el último momento en el aeropuerto de Heathrow y mi discman también por supuesto. Suena tan auténtico que cada tecla del piano se clava en el alma. Las verdades que canta me han hecho llorar de alegría. Una vez más subía por Capitán Arenas, (supongo que) con un una sonrisa en la cara, llevando el ritmo con los pies, los dedos y las cadera y rezando (si es que a eso se le puede llamar así) por que algún día aparezca that easily led little boy who's really off his head, (¡como dice la canción, señoras y señores!) para completar mi foto.
Subo a casa, son las 19.30h. He salido de casa a las 15h de la tarde. Y ¿Quién me iba a decir a mi que en tan poco tiempo iba a tener una epifanía que me obligaría a pedirle perdón a mi amada por no haber confiado en ella lo suficiente? En dos horas, el colofón final del día. Fuegos Artificiales (no son metafóricos) hoy se clausuran las fiestas de mi barrio y voy a ver, a comprobar mejor dicho, que los artificieros valencianos somos mejores que estos catalanes. Y que los mejores estallan en Valencia y en Figueretes. Pero estando allí en la esquina y durante la traca final pensaba: From now on, it's my way or no way. Y el estruendo de las explosiones molestaba a algunos. Pequeños, yo soy valenciana, ¡soy de donde quiera! Que bien que el día me haya pillado aquí y ahora, sóla en mi santuario, actualizando el blog sólo cuando merece la pena contar que vuelvo a creer en mi y en Barcelona, que he tenido cine, mar, música y pólvora. Aunque sigues faltando tu...
Monday, October 10, 2005
Subscribe to:
Posts (Atom)