3.19h La Agente Rosalita ha vuelto de una misión en el Atlántico Norte que le ha mantenido alejada de la base de operaciones durante demasiado tiempo. Teme enfrentarse a la pantalla en blanco de un ordenador y lo que ha visto ahí fuera le ha traumatizado de por vida. Rosie ya no es la misma y ha llegado a algunas conclusiones que no han gustado a los miembros de la junta directiva de 'TheBoX'. Se siente incomprendida y lo único que puede hacer es escribir para aclarar sus ideas. Spread out now, Rosie...
Llevo demasiado tiempo sin escribir. Y hoy un amigo me ha recordado la existencia de este pequeño rincón virtual donde esparcir mis intestinos (jajajaja siempre he pensado que esta frase en español sueña asquerosa).
Y no es que no tenga cosas de decir. Es que simplemente me falta la fuerza. Y cuando digo cosas nadie me entiende. Y les entiendo... ¿Cómo hacerle entender a alguien que emprendiste un día un viaje que te llevó a sitios desconocidos, con gente desconocida y de manera totalmente ordenada? Bueno, eso es fácil de explicar... no lo es tanto, sin embargo, hacerles entender que ese viaje ha cambiado TODO lo que tú eras hasta ahora. ¿Sabéis? No se si será el yoga, o el viaje, o la saturación de arte del Vaticano o todo un poco... pero ese viaje me ha cargado unos cincuenta años más en mi cuenta vital. Siento que mi ignorancia pesa ahora demasiado sobre mí. Es como si realmente tuviera setenta años y fuera tan ignorante como lo soy hoy con veintitrés. Y es que realmente cada día que pasa me doy cuenta de que retrocedo en ese sentido. Siento que he dejado de aprender. Siento que he dejado de sentir, aunque suene contradictorio, de manera apasionada como solía hacerlo antes. Siento que algo pasó dentro de mí algún día.
Creo que fue en Florencia, donde no dejaba de sentir la presencia constante de Giordano S., donde alguien se permitió el lujo de entrar dentro de mi cabeza y apretar el interruptor que me mantenía atada a la vida con uñas, con dientes y con lo que hiciera falta. Y ahora vivo así, en un estado de perfecto detachment donde la clarividencia es tal que a veces me abruma. Os JURO que lo intento, levantarme cada día con una sonrisa y poner entusiasmo en lo que hago, pero me cuesta DEMASIADO. Es como correr una maratón cada día.
Hoy me ha dicho Laura que todo el mundo tiene su cosa, y que a mí me desaparece la gente. A todos nos pasan cosas, todos tenemos nuestra COSA. Todos todos todos todos han desaparecido: E,J,H,J,J... suerte que algunos vuelven (parcialmente). Y así... en un momento de clarividencia florentina o veneciana, no lo recuerdo, llegué a la conclusión inconsciente y que fui labrando poco a poco en el letargo post-viaje de que: This is it, my friends. This was fucking it.
Sí, sí, sí... y me he librado de un gran peso que me empujaba a luchar por cada pequeño gesto que pudiera ver en cada persona. Ahora ya no tengo ese peso, así que ya no voy a luchar por nadie, ni a creer en nadie, ni a perder la cabeza por nadie. ¡Es una pena! pero también es un alivio. Y no se... siempre puedo llenar mi vida con otras cosas: ¡con arte por ejemplo!
Recuerdo como alguno de los momentos más epifánicos de mi viaje a Londres se produjo en alguna galería de arte. Yo, allí, sentada durante largos momentos observando cada pincelada de un cuadro que emanaba luz y casi emanaba sonido y movimiento. Rodeada de eruditos que me miraban y they gasped ante Susannah. Sí, el arte podría servirme para llenar mi vida ahora que sé que ya........ na de na...... y no lo digo para dar pena. Ya lo he dicho varias veces, cada vez que expongo mi teoría. Os juro que ahora podré reencaminar mi vida de manera más fácil y ligera.
Y ahora escribiré más. Porque el miedo, la desconfianza o el autoestima no frenarán mi verborrea mental.
Ya soy libre señores. Ya no creo en mi amor. No digo que no crea en el amor en general.
Sólo digo que es para algunas personas y para otras no y yo pertenezco al segundo grupo. Pero eh, con tooooooodo el buen rollo del mundo.
Sólo hay una persona en este mundo que podría Turn My World Around. Se trata de un Lapin. Pétit Lapin, Pétit Lapin... también voy a dejar de wish on stars, y tirar monedas a la Fontana di Trevi y pedir deseos cuando echo cartas al buzón o cuando estreno ropa. Simplemente voy a dejar de desear cosas. Incluso haré el esfuerzo de dejar de desearlo a él también. Porque algo me dice, algo o alguien... Giordano quizás, o Casiana, o Toni...
... que cuanto más quiero algo, menos sucede. Así que se acabó el deseo. Ya no deseo nada.
Saturday, December 16, 2006
Subscribe to:
Posts (Atom)