- Todos los que me conoceis, aunque sea un poquito sabreis que me como mucho la cabeza. Y que mi empeño en ser creyente de una religión intexistente a la que magnánimamente denomino Coelhismo me lleva a pensar que existen mensajes ocultos, símbolos, casualidades, metáforas, aliteraciones e hipérboles en muchas acciones de la vida cotidiana... Y cuando pasa algo extraño tiendo a llevarlo todo a un terreno supra-humano.
- ¿Qué tendráaaaaan, ay! qué tendráaaan tus ojitos, payo? - cantaba con gracia y alegría, en un arranque de olvidado flamenquismo, la agente Rosalita mientras se dirigía al ascensor que debía tomar para llegar a su habitación.
- El otro día apareció un fantasma en el tren. Y todos sabeis como odio la sensación de cuando ves a un fantasma. Sobretodo si es tan guapo como ese misterioso chico de perturbadores ojos azules y aún más perturbadores brazos... Lo realmente shocking del caso es que cuando lo daba por perdido y olvidado reapareció misteriosamente, otra vez, en mi clase favorita.
- ¿Por qué me da miedo tan pronto si aún no he hablado con él ni se su nombre?
- ¿Por qué me pongo a hacer paralelismos y pienso que "I do" sonaba promising y "Bye" no lo sea tanto? Quizás sea proporcional, cuanto peor empiece mejor acaba... Bueno, pues hemos empezado despidiéndonos. ¿Que és lo siguiente? ¿Un último beso de despedida?
- Ya lo veo, eh... Just give me a little more time and a right surrounding... and I...will do the rest ;-)
- I guess we're on a mission, Rosie...
maybe you will have to change your name again...
No comments:
Post a Comment